«Un ahogado no es un hombre muerto por inmersión, pese a lo que se suele creer; es un ser aparte». A. JARRY

viernes, marzo 06, 2015

Aviones hundidos e Historias basadas en hechos reales:


sábado, noviembre 08, 2014

Flúor

Un cómic publicado hace años en la revista Piedepágina.

Melville 2

Un Samouraï de regalo.



lunes, octubre 13, 2014

Emús en la Zona

Al final de la entrada, nueve páginas de una novela gráfica basada en este cuento:

Prólogo


El General Rafael Uribe Uribe, polemista, periodista y diplomático antioqueño, es un niño retraído y huraño. A los 17 años se alista con juvenil entusiasmo en los ejércitos liberales y recibe un balazo en una rodilla. Luego estudia, becado, Jurisprudencia. Se gradúa en 1880, se hace masón y vuelve a Medellín.

Es profesor universitario cuando inicia la revolución liberal. Comanda las tropas antioqueñas y uno de sus soldados lidera un amotinamiento. Uribe lo mata de un tiro.

Los liberales pierden la guerra. Uribe es recluido en Cartagena cinco meses, de donde sale para ser el único representante liberal al Congreso. Escribe en varios periódicos y funda uno, es encarcelado y desterrado de Antioquia. Desbarata la Dirección Nacional del Partido Liberal, busca financiación en Centroamérica, inicia otra guerra. Deja atrás sus propiedades y cargos en Medellín para hacerse General en Jefe. Quince días antes de acabar el siglo XIX, hace una toma brillante del puente sobre el río Peralonso, cerca a Ocaña, decisivo para ganar una batalla, por lo que será conocido en adelante como “El Héroe de Peralonso”. Tiene 39 años.

Uribe decide acabar la guerra cuando lleva más de mil días y cien muertos por día. Colombia tiene cinco millones de habitantes.

Funda la industria cafetera del país en una hacienda de su familia en Fredonia. Importa semillas, razas de animales, aboga por una reforma agraria. Se hace pacifista. Representa el país ante Chile, Argentina y Brasil. Vuelve para ser senador y fundar otro periódico.

El apasionado defensor de la política de progreso y bienestar se dirige, media hora antes de lo necesario, al Capitolio Nacional. Cruza la Avenida de la República, hoy Carrera Séptima. Un cronista de la época lo describe “con su acostumbrado paso de triunfo, su cuerpo de atleta, su perfilado y pálido rostro de pensador (…), los aguileños ojos distraídos en algún pensamiento interno”1, cuando es asesinado por un par de hombres de ruana armados con dos hachuelas salidas del tardío paleolítico criollo. Según la caracterización frenológica, popular en la época, la fisionomía de uno de los homicidas corresponde al tipo "grosero"2. Uribe tiene 55 años y es el 15 de octubre de 1914.

El magnicidio, primera acción pública del colectivo artístico Los Desmanes, resulta exitosa.


1ª Intervención

La historia de Los Desmanes ha sido tratada con igual ligereza por historiadores y críticos. Es cierto que vivieron una época en que los viajes en el tiempo eran todavía recientes y el entusiasmo con que acogieron el invento tenía más de fervor disparatado que de claridad. 


Aunque su figura resulta algo pálida (incluso abiertamente traslúcida) si se compara con los grandes colectivos artísticos de la llamada Edad Dorada, el lugar común según el cual se trata simplemente de una especie de "nuevos ricos" encandilados por la novedad tecnológica, amateurs vulgares -y vulgarizantes- con un programa teórico más bien caprichoso, deja de lado la particular importancia que tuvieron para los posteriores usos que se dio a la máquina del tiempo. Los Desmanes representan un espíritu casi extinto en las prácticas actuales.

En su primera intervención, la dicotomía barbarie-civilización aparecía ilustrada en el asesinato del General Rafael Uribe Uribe con un sentido casi didáctico de la analogía. El argumento con que Strella Cancino convenció a Los Desmanes de viajar a 1914 es una suerte de karate epistemológico: Ustedes vieron, escucharon –pero nadie había visto nada y si lo habían escuchado no se acordaban- que todo el tiempo repetían que, para entender el comienzo del siglo veinte, para comprender sus tensiones internas o sus polos o su lógica, para interpretar esa década del diez en Colombia, en toda Latinoamérica, había que pensar en dos conceptos, dos ideas clave pero opuestas, la dicotomía barbarie-civilización.

Nadie se acordaba pero seguro que todos asintieron. Claro que nos acordamos Strellita, faltaba más Strellita, el quid, el meollo de la cuestión, ¿qué pasa con eso? ¿Ustedes creen que la gente de 1914 –seguiría Strella, dejando pasar la ironía o la ignorancia de sus interlocutores como si fuera otro vagón ruidoso de los que se detenían y luego arrancaban en la estación- pensaba en esos términos? ¿Que ellos mismos dirían “en este gesto, en mis labores diarias, en mi trabajo, aquí veo la lucha de la barbarie versus la civilización”? ¿Qué pasaría –les dijo- si el mapa devorara el terreno mapeado, si la abstracción se hiciera carne y se nos apareciera de frente? ¿La reconoceríamos, nos daría un ataque?


2ª Intervención

Los elementos menos jóvenes, sin embargo, vieron en la puesta en escena una oportunidad perdida y una entelequia y forzaron una segunda intervención. Viajaron de nuevo al mismo año, esta vez para patrocinar la fundación de la Sociedad Industrial Cinematográfica Latinoamericana (SICLA) y dejar, como en un descuido, la idea para un primer largometraje. Se titulaba El drama del 15 de octubre y consistía en una recreación del homicidio del General protagonizada por los asesinos mismos, una especie de documental snuff anterior a cualquiera de estas etiquetas. La hipótesis principal era que las masas liberales, arrinconadas por la hegemonía conservadora, verían retratada la injusticia y la impunidad y acabarían por ver en los asesinos apenas unos chivos expiatorios. El objetivo era inducir una revuelta, pero nada ocurrió. La familia del General se mostró indignada, el Gobierno prefirió callar, la gente no asistió a lo que debería haber sido el primer éxito nacional de taquilla por solidaridad con la familia o simple desconocimiento. El orden se mantuvo intacto.


3ª Intervención

Con las fuerzas renovadas o en un segundo aire, los más jóvenes retomaron entonces el control del colectivo. Decidieron dar un giro de tuerca, “abandonar tanta literalidad escolar”, dar lo que ellos llamaban el “salto entrópico”, el “antisalto” o, simplemente, el “salto mortal”: en un último viaje (los viajes en el tiempo no eran un lujo pero tampoco eran gratis, las universidades ya eran curiosidades de museo como los animales o la familia y no había beca o mecenas que resistiera este ritmo) recogieron todas las copias de El drama del 15 de octubre.

La tarea resultó menos dispendiosa de lo planeado y dejaron solo un críptico fotograma, una partícula mínima instalada en el inicio del cine colombiano, un falso disparo de salida o paradójico bautizo que sólo podía ser reconstruido a través de los ecos o murmullos oblicuos de los espectadores, algunos de ellos consignados en la prensa escrita. Más hipótesis que película, esa nube conjetural hecha de comentarios dispersos y a veces incluso contradictorios, ahora lo sabemos, no fue la obra final del colectivo.

1 Murillo, Ernesto, «Asesinato de Rafael Uribe Uribe», publicado en Melo, Jorge Orlando, Reportaje de la Historia de Colombia, Planeta, Bogotá, 2019, pág. 198.
2 El tipo frenológico «grosero» caracterizaba a todos los chibchas, como lo explicaba Don Miguel Triana en Armonías Regionales: «Una nariz chata y de fuelles explayados sobre el rostro y una boca extendida casi hasta las orejas, dejan poco espacio a la magnitud de los ojos y el desarrollo de la frente. Si se comparan estas proporciones fisionómicas con las del tipo europeo y desde el punto de vista estético, resulta que necesariamente nuestros aborígenes tenían que ser feos y por consiguiente antipáticos». Citado en Giraldo Jaramillo, Gabriel, Temas de antropología e indigenismo, Bogotá, Ed. Los Andes, 2054, p. 18.







jueves, octubre 09, 2014

Aquí, un Top 5.

miércoles, junio 05, 2013

Todavía Recuerdas

Una adaptación que escribí y para la que hice algunas ilustraciones en línea Jason:



sábado, marzo 16, 2013

Polanski




sábado, septiembre 15, 2012

Powell


jueves, abril 19, 2012

Dobbs



jueves, marzo 22, 2012

Viendo Un Chispero

Un homenaje (otro) a Pepo:
http://www.mediafire.com/?2ci6atqj8rxztrj que puede verse con el CDisplay.

sábado, abril 16, 2011

Preludio

Y acá un homenaje menos pequeño a Bresson, en el número 9.

Bresson

domingo, octubre 17, 2010

Melville

domingo, noviembre 01, 2009

Dassin

domingo, agosto 10, 2008

Sternberg

miércoles, abril 30, 2008

Resnais


viernes, abril 06, 2007

Stroheim

viernes, noviembre 10, 2006

Nollywood

jueves, octubre 05, 2006

Fuller

domingo, julio 23, 2006

Lewis

sábado, junio 03, 2006

Fellini

miércoles, mayo 24, 2006

Ozu

Cassavetes

Welles

Corman

Gilliam

Argento
Y una que sí hizo:



martes, mayo 23, 2006

Passolini


Kubrick

Eisenstein

Hitchcock

lunes, mayo 22, 2006

Jodorowsky